PUNTA CANA. A pocos minutos de la zona costera que sostiene buena parte de la oferta turística del este dominicano, la Reserva Ecológica Ojos Indígenas presenta un paisaje marcado por senderos boscosos, especies nativas y depósitos naturales de agua dulce. El espacio protegido abarca más de 1,500 acres y constituye una alternativa para quienes buscan conocer una dimensión distinta del destino.
La reserva, gestionada por la Fundación Grupo Puntacana, debe su nombre a 12 ojos de agua que afloran dentro del bosque tropical. Estas formaciones naturales fueron consideradas lugares sagrados por los taínos, por lo que su valor trasciende el atractivo paisajístico y se relaciona también con la memoria cultural de los primeros pobladores de la isla.

Varios de los manantiales mantienen denominaciones de raíz taína. Ese vínculo permite conectar el entorno actual de Punta Cana, caracterizado por una intensa actividad hotelera, con una historia anterior al desarrollo turístico de la región. Las aguas transparentes, rodeadas de abundante vegetación, figuran entre los principales puntos de interés del recorrido.
Baño y caminatas dentro del bosque
De los 12 ojos de agua conservados en el área, cuatro se encuentran acondicionados para el baño. Inriri y Cacibajagua están entre los más conocidos por los visitantes y ofrecen una experiencia de agua dulce en contraste con las playas que han dado fama internacional al destino.
El trayecto por la reserva se realiza a través de senderos que atraviesan el bosque y facilitan la observación de la flora y la fauna locales. Durante la caminata, los visitantes pueden apreciar especies propias del ecosistema tropical y conocer la relación entre los manantiales, la vegetación y la protección de los recursos naturales.
El terreno fue entregado por Grupo Puntacana a su fundación con la finalidad de establecer un espacio dedicado a la conservación, la investigación y la educación ambiental. También fue concebido para permitir el disfrute responsable de la naturaleza, bajo normas orientadas a reducir el impacto de las visitas.
Conservación vinculada al turismo
Ojos Indígenas sirve, además, como escenario para varias iniciativas ambientales de la Fundación Grupo Puntacana. Entre sus líneas de trabajo se incluyen acciones para proteger al gavilán de la Hispaniola y la iguana rinoceronte, dos especies nativas cuyo cuidado resulta relevante para la biodiversidad del país.

La institución desarrolla igualmente proyectos relacionados con agricultura sostenible, manejo de residuos y recuperación de ecosistemas. Estas labores buscan responder a los retos ambientales de una zona que mantiene un crecimiento continuo de infraestructura, servicios y flujo de viajeros.
Para ampliar la experiencia, la fundación dispone de una visita guiada denominada Los Ojos Eco Journey. La propuesta integra caminatas e información sobre el origen de la reserva, sus características naturales, la presencia taína asociada con los cuerpos de agua y los programas de conservación ejecutados en el lugar.
El recorrido pretende que el visitante no se limite a contemplar el paisaje. La orientación ofrecida durante la visita permite entender la función de las especies locales, la necesidad de preservar los bosques y la importancia de incorporar criterios ambientales al desarrollo de un destino turístico de alcance internacional.
La reserva se posiciona así como un complemento a la oferta tradicional de sol y playa. Su combinación de patrimonio natural, referencias históricas y educación ambiental muestra que la conservación puede formar parte de la experiencia turística, al tiempo que contribuye a proteger recursos esenciales para las comunidades y generaciones futuras.
