El turismo de reuniones, incentivos, conferencias y exhibiciones, conocido en la industria bajo el acrónimo MICE, se consolida como una de las vías más efectivas y estratégicas para diversificar la oferta turística de la República Dominicana. Este segmento especializado no solo atrae a profesionales de distintas partes del mundo, sino que genera una derrama financiera significativamente más robusta que la del modelo vacacional tradicional de sol y playa, abriendo valiosas oportunidades de desarrollo para las zonas urbanas del país.
De acuerdo con estimaciones compartidas por la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), los asistentes a eventos corporativos y asambleas internacionales realizan un gasto promedio hasta tres veces superior al de un turista convencional. Tomando como referencia los registros del Banco Central, que sitúan el desembolso diario del visitante extranjero no residente en 179.48 dólares durante la primera mitad del año, el consumo de un participante en actividades de negocios puede alcanzar con facilidad los 538 dólares por jornada.

La vicepresidenta ejecutiva de la entidad gremial, Aguie Lendor, explicó que este tipo de viajero aprovecha su permanencia en el territorio para recorrer la ciudad, utilizar servicios de transporte y taxis, acudir a restaurantes de alta cocina y efectuar compras en el comercio local. Dicha dinámica propicia un encadenamiento productivo que permea a múltiples micro y medianas empresas de servicios, resultando especialmente provechosa para Santo Domingo, que concentra la mayor oferta ejecutiva, gastronómica y cultural de la nación.
La urgencia de un recinto a gran escala
Pese al auge que ha experimentado esta modalidad —la cual permitió a la República Dominicana fungir como anfitriona de unas 31 citas internacionales a lo largo de 2025—, líderes del sector sostienen que el país todavía no explota la totalidad de su potencial ante la ausencia de un espacio concebido exclusivamente para convenciones multitudinarias.
Durante su intervención en la plataforma de negocios SDQ MICE, el director ejecutivo de la Asociación Internacional de Organizadores Profesionales de Congresos (IAPCO), Martin Boyle, subrayó que la edificación de una estructura especializada colocaría a la República Dominicana en una posición de liderazgo frente a otros destinos caribeños y centroamericanos. El representante internacional enfatizó que un centro de convenciones formal representa la pieza fundamental para captar congresos masivos de escala global, los cuales hoy en día se ven limitados por los aforos de los salones hoteleros existentes.
La iniciativa estatal para dotar a la capital de este recinto contempla los terrenos del antiguo Hotel Santo Domingo, adquiridos por el Gobierno con el propósito de levantar una moderna sede de eventos. Si bien el Ministerio de Turismo había contemplado el inicio de las demoliciones para el segundo semestre, las labores físicas en el solar aún no han comenzado, lo que mantiene la atención de los hoteleros y operadores sobre el cronograma definitivo de ejecución.
Representantes del sector privado coinciden en que la materialización del centro ferial no únicamente dinamizará la ocupación hotelera en períodos de menor flujo vacacional, sino que terminará de consagrar a Santo Domingo como la capital de negocios por excelencia del Caribe insular.
