El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, fue galardonado en la ciudad de Nueva York con la Insignia de Oro (Gold Insigne), la más alta distinción conferida por la Americas Society. Este reconocimiento premia su liderazgo político en el hemisferio, los avances institucionales logrados en el país caribeño y los esfuerzos impulsados durante su administración para consolidar la recuperación económica y el sistema democrático regional.
El acto solemne tuvo lugar en la sede principal del organismo internacional en territorio neoyorquino. Durante la ceremonia, el jefe de Estado dominicano estuvo acompañado por su esposa, la primera dama Raquel Arbaje, y sus hijas Esther Patricia y Adriana Margarita Abinader Arbaje. Asimismo, formó parte de la delegación oficial el ministro de Relaciones Exteriores, Víctor -Ito- Bisonó, junto a directivos y miembros de la entidad anfitriona.
La entrega del galardón fue realizada conjuntamente por Susan Segal, presidenta y directora ejecutiva de Americas Society/Council of the Americas, y Andrés Gluski, presidente de la junta directiva de la entidad. Esta distinción se otorga exclusivamente a mandatarios elegidos por la vía democrática que demuestran una notable vocación de servicio público y realizan contribuciones significativas al estrechamiento de las relaciones entre las naciones del continente americano.
Reconocimiento a las transformaciones institucionales
Entre los aspectos valorados para conceder la condecoración, se resaltó el impulso dado a reformas de trascendencia estructural en el plano institucional dominicano. De manera particular, se enfatizó la reciente reforma a la Constitución de la República promovida por el Ejecutivo, la cual establece límites claros a la reelección presidencial y redefine el mecanismo de selección del procurador general de la República, blindando la independencia del Ministerio Público.
Al intervenir en el acto, Andrés Gluski repasó el contexto en el que Abinader asumió la jefatura del Estado en agosto de 2020, en un momento marcado por la crisis sanitaria global de la pandemia de la covid-19 y la parálisis casi total de la actividad turística, uno de los principales motores productivos del país. Gluski ponderó que el posterior despegue económico fue posible gracias a la articulación coordinada entre la ciudadanía, el empresariado privado, los organismos estatales y el Banco Central, respaldada por decisiones gubernamentales destinadas a generar certidumbre y estabilidad.
Dentro de los logros destacados en el encuentro figuraron las tasas de crecimiento del producto interno bruto registradas en los años 2021 y 2024, además del hito que supuso la llegada de más de 11 millones de visitantes en 2024. A estos indicadores se sumaron avances sustanciales en la generación de plazas laborales formales, así como descensos significativos en los índices de pobreza y desnutrición en la sociedad dominicana.
Desafíos del entorno internacional
Al agradecer la distinción, el mandatario dominicano expresó que concibe el ejercicio de la presidencia como un mandato de estricto deber encomendado por la voluntad popular. Abinader recordó que su gestión gubernamental ha navegado en un entorno internacional altamente adverso y volátil, marcado por factores imprevistos como el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, la escalada bélica en el Medio Oriente con Irán, las oscilaciones abruptas en los costos de las materias primas y las nuevas tarifas arancelarias a nivel global.
Igualmente, el mandatario hizo alusión al impacto que representa la prolongada crisis política, social e institucional de la vecina República de Haití, lo que ha obligado a redoblar esfuerzos para resguardar la seguridad nacional y mantener el orden fronterizo. Pese a estos desafíos externos e internos, Abinader subrayó la resiliencia demostrada por la nación dominicana, ratificando su compromiso de seguir apostando a la integración económica regional, la defensa activa de los principios democráticos y la búsqueda constante del bienestar colectivo.
