El Gobierno dominicano presentó una estrategia de desarrollo regional enfocada en Manzanillo, Punta Bergantín, Cabo Rojo y Miches, cuatro territorios donde procura atraer capital privado, mejorar la infraestructura y crear nuevas fuentes de empleo. La propuesta combina proyectos turísticos, portuarios, energéticos, industriales y de formación técnica, de acuerdo con las características productivas de cada zona.
La visión fue expuesta en Santiago por el presidente Luis Abinader y el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza. El planteamiento oficial busca que el crecimiento económico no permanezca concentrado en los centros tradicionales, sino que alcance comunidades del noroeste, norte, sur y este mediante inversiones públicas capaces de estimular nuevas iniciativas empresariales.
El programa asigna perfiles diferentes a los cuatro polos. Manzanillo estaría orientado principalmente a la logística, la generación eléctrica y la industria; Punta Bergantín, Cabo Rojo y Miches tendrían al turismo como uno de sus motores centrales. En todos los casos, las autoridades vinculan la inversión con carreteras, servicios, capacitación laboral y ordenamiento territorial.
Manzanillo combina puerto, energía e industria
En Manzanillo, provincia Montecristi, la planificación incluye cuatro componentes: infraestructura portuaria, diversificación energética, actividad industrial y desarrollo social, ambiental y cultural. El puerto ocupa un lugar esencial dentro de la propuesta para transformar la economía de la Línea Noroeste y mejorar su conexión con los mercados nacionales e internacionales.

Según los datos oficiales divulgados durante la presentación, la terminal contará con 242 metros de atraque y sería entregada durante el primer trimestre de 2027. La construcción registra un avance físico de 52.9 %, mientras la ejecución financiera se sitúa en 56 %. Su puesta en funcionamiento pretende ampliar la capacidad logística de la región y respaldar actividades agrícolas, industriales y comerciales.
La iniciativa también proyecta convertir la zona en un punto relevante de producción eléctrica, con una aportación superior a 800 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado. Esa capacidad energética, sumada a la ampliación portuaria, serviría como plataforma para atraer empresas que necesitan suministro estable y facilidades para movilizar materias primas y mercancías.
Otro componente es la circunvalación de Navarrete, cuya terminación está prevista para finales de 2026. La vía facilitaría el tránsito hacia el noroeste y fortalecería el entorno industrial relacionado con Manzanillo. El plan contempla, además, instalar una sede regional del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional para preparar trabajadores conforme a la demanda que generen los nuevos proyectos.
Las intervenciones anunciadas no se limitan a obras productivas. El esquema incorpora la remodelación del destacamento policial, medidas de ordenamiento del territorio y la elaboración de instrumentos de planificación vinculados al puerto. Asimismo, se propone habilitar un espacio cultural dedicado a la industria bananera, una actividad de importancia económica e histórica para las comunidades de la zona.
Punta Bergantín busca renovar la oferta del norte
En Puerto Plata, Punta Bergantín fue presentada como una apuesta para impulsar nuevamente el turismo de la costa norte. El proyecto integra construcción hotelera, viviendas y participación del sector privado, con la expectativa de atraer visitantes, generar actividad inmobiliaria y complementar la oferta tradicional de ese destino.
La estrategia pretende que la inversión turística tenga efectos en otros sectores, entre ellos construcción, transporte, comercio, gastronomía y servicios. Para lograrlo, el Estado plantea acompañar los desarrollos privados con infraestructura y condiciones que permitan conectar el complejo con las comunidades y los circuitos económicos de Puerto Plata.
El desafío estará en garantizar que la expansión se traduzca en empleos locales y oportunidades para pequeñas empresas, además de preservar los recursos costeros que sostienen el atractivo del área. Aunque la exposición destacó el potencial económico de Punta Bergantín, la ejecución requerirá coordinación entre instituciones, inversionistas y autoridades territoriales.
Cabo Rojo amplía su capacidad turística
Para Cabo Rojo, en Pedernales, la planificación gira alrededor de la integración entre la terminal de cruceros, el aeropuerto de Oviedo, los hoteles y las conexiones por carretera. Las autoridades estiman que el puerto concluirá 2026 con 200,000 visitantes y que en 2027 alcanzaría los 350,000, un crecimiento que aumentaría la demanda de transporte, excursiones, alimentos y otros servicios.
El aeropuerto de Oviedo figura como una pieza adicional para facilitar el acceso al destino y generar cientos de puestos de trabajo. Su articulación con el puerto, la red vial y los alojamientos busca consolidar un circuito capaz de recibir tanto turistas de cruceros como viajeros interesados en estadías más prolongadas en el suroeste.
Paliza informó que el primer hotel de la zona, con 500 habitaciones, estaría terminado en febrero de 2027. Otros dos establecimientos se encuentran en construcción y ya se desarrollan conversaciones para agregar un cuarto proyecto. De cumplirse ese calendario, Cabo Rojo elevaría gradualmente su capacidad de hospedaje mientras aumenta el flujo por la terminal marítima.
El crecimiento previsto también plantea exigencias para Pedernales, especialmente en servicios básicos, manejo ambiental, capacitación y participación de proveedores locales. La llegada de más visitantes y trabajadores demandará respuestas en agua, energía, movilidad y gestión de residuos, aspectos decisivos para la sostenibilidad del destino.
Miches apuesta por infraestructura y capacitación
Miches, en la provincia El Seibo, completa el grupo de polos priorizados. El municipio ha recibido nuevas inversiones turísticas y el Gobierno procura respaldar esa expansión con mejoras de carreteras, fortalecimiento de servicios y programas de capacitación para residentes. La meta es preparar a las comunidades para ocupar empleos y desarrollar negocios relacionados con la creciente actividad turística.
El enfoque presentado reconoce que la construcción de hoteles, por sí sola, no garantiza beneficios ampliamente distribuidos. Por esa razón, la formación técnica aparece como un elemento transversal de la estrategia, junto con las obras que conectan los proyectos con centros urbanos, zonas productivas y atractivos naturales.
Los cuatro planes se encuentran en etapas distintas y dependen de cronogramas que abarcan hasta 2027. Su impacto final estará condicionado por el cumplimiento de las obras, la continuidad de las inversiones y la capacidad institucional para ordenar el crecimiento. El Gobierno sostiene que la combinación de infraestructura pública y capital privado permitirá crear polos económicos con mayor alcance territorial.
