El costo de la canasta básica de referencia para el 20 % de los hogares dominicanos con menores ingresos registró un aumento acumulado de 42.7 %, una variación que supera en 8.3 puntos porcentuales el incremento de 34.4 % correspondiente al quintil de mayores ingresos, según un análisis elaborado a partir de las series mensuales del Banco Central.

La comparación utiliza mediciones de diciembre frente a diciembre y mantiene el mismo productor, método y período de referencia en ambos extremos. Aunque la inflación general puede mostrar señales de moderación, los datos evidencian que el aumento de precios no afecta de manera uniforme a todas las familias, debido a las diferencias existentes en sus patrones de consumo.
El Banco Central estima por separado el valor de la canasta familiar para cada uno de los cinco grupos en que se distribuyen los hogares según sus ingresos. Esa clasificación permite observar cuánto cuesta adquirir un conjunto de bienes y servicios representativo para cada segmento, desde el 20 % de menores recursos hasta el 20 % de mayor capacidad económica.
Una diferencia ligada al consumo de alimentos
La brecha responde, principalmente, al peso que tiene la alimentación dentro del presupuesto de los hogares pobres. Las familias con ingresos limitados destinan una proporción más elevada de sus recursos a comida, mientras aquellas con mayor poder adquisitivo distribuyen su gasto entre una variedad más amplia de bienes, servicios, ahorro y otras actividades.
Por esa razón, las subidas en los precios de los alimentos ejercen una presión proporcionalmente mayor sobre quienes tienen menos ingresos. Incluso cuando dos hogares enfrentan los mismos precios en supermercados, mercados o colmados, el impacto sobre sus presupuestos puede ser muy distinto por la composición de sus gastos mensuales.
La información no significa que cada familia perteneciente al quintil más pobre haya pagado exactamente 42.7 % más. La medición refleja el encarecimiento de la canasta representativa asignada a ese grupo y funciona como un indicador del costo de vida, no como un registro individual de los desembolsos realizados por cada hogar.
Esta distinción es relevante para interpretar los resultados. Si el precio de la canasta sube a un ritmo superior al de los ingresos, se reduce la capacidad de compra, aunque la familia mantenga sin cambios la cantidad nominal que destina al consumo. En la práctica, podría verse obligada a sustituir productos, reducir cantidades o posponer otros gastos.
Canasta de menores ingresos ronda los RD$29,490
Para mayo de 2026, el costo de la canasta correspondiente al quintil de menores ingresos se situó en RD$29,489.84, mientras el promedio nacional alcanzó RD$49,268.36, conforme a los datos citados. Ambos montos sirven como referencias estadísticas y no implican que todas las familias necesiten o gasten exactamente esas cantidades.
El análisis también advierte que no existe una descomposición pública que permita establecer con precisión qué proporción del aumento en los alimentos se originó en factores internacionales y cuál respondió a decisiones internas. Sin una metodología oficial disponible, atribuir porcentajes específicos a cada causa podría conducir a conclusiones que no estén debidamente sustentadas.
Entre los elementos locales capaces de influir en el precio final se encuentran políticas y decisiones administrativas vinculadas con la producción, importación y comercialización de alimentos. Sin embargo, determinar el peso exacto de cada componente requeriría información detallada y verificable sobre toda la cadena de costos.
Los resultados plantean la necesidad de complementar la lectura de la inflación general con indicadores distribuidos por niveles de ingreso. Una tasa promedio puede describir el comportamiento agregado de los precios, pero no siempre refleja la presión particular que enfrentan los sectores más vulnerables cuando los productos esenciales aumentan por encima del resto.
