WASHINGTON. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado la creación de una “Fuerza de IA” y la próxima designación de un responsable nacional para supervisar las prácticas vinculadas con la inteligencia artificial, una tecnología cuyo crecimiento considera estratégico para la economía y la competencia internacional.

El mandatario presentó la iniciativa mediante una publicación en Truth Social, su plataforma habitual para comunicar decisiones y posiciones políticas. Aunque no ofreció detalles sobre la estructura, las atribuciones o el calendario de implementación del nuevo organismo, indicó que su objetivo será acompañar la expansión de la industria y actuar frente a posibles conductas indebidas.
Trump sostuvo que el Gobierno estadounidense no impondrá obstáculos que reduzcan la velocidad de crecimiento del sector. Al mismo tiempo, señaló que las eventuales irregularidades podrán ser atendidas mediante los mecanismos penales y civiles ya disponibles en el sistema judicial del país.
Rechazo a una pausa tecnológica
El anuncio se produce en medio de un debate creciente entre empresas, autoridades y especialistas sobre la rapidez con que avanzan los modelos de inteligencia artificial. Ejecutivos del sector han advertido sobre riesgos asociados con sistemas cada vez más potentes y han solicitado medidas para controlar su evolución.
Entre quienes han defendido una mayor cautela figura Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic. Trump rechazó la idea de ralentizar el perfeccionamiento de estas herramientas y presentó las alertas sobre la tecnología como parte de una campaña política impulsada por sus adversarios demócratas.
En su mensaje, el gobernante comparó esas preocupaciones con otras controversias que, a su juicio, han sido utilizadas para generar temor en la opinión pública. También afirmó que anteriormente hubo oposición a la instalación de centros de datos, pero que esa percepción cambió cuando las comunidades comenzaron a valorar la inversión y el prestigio asociados con esas infraestructuras.
El desarrollo acelerado de la IA demanda grandes instalaciones informáticas y un consumo considerable de energía. Esa expansión ha generado expectativas por su potencial económico, pero también interrogantes relacionados con el empleo, la privacidad, la seguridad, la propiedad intelectual y el impacto ambiental de los centros de procesamiento.
Competencia con China
Trump calificó la inteligencia artificial como una transformación industrial que podría superar la influencia alcanzada por internet. Además, planteó que su impacto económico podría representar hasta una cuarta parte del producto interno bruto estadounidense, aunque no presentó estudios o proyecciones oficiales para sustentar esa estimación.
El presidente enmarcó su propuesta dentro de la competencia tecnológica global y afirmó que Estados Unidos mantiene una ventaja frente a China y otras naciones. Según su planteamiento, proteger ese liderazgo requiere impulsar la innovación sin renunciar a la vigilancia de las prácticas empresariales.
La figura que encabezará la estrategia, descrita informalmente por Trump como un “zar” de la IA, todavía no ha sido identificada. Tampoco se ha precisado si el puesto dependerá directamente de la Casa Blanca, si necesitará aprobación legislativa o cómo se coordinará con las agencias federales que ya tienen competencias sobre comercio, justicia, seguridad y protección del consumidor.
De concretarse, la nueva fuerza se incorporaría a un escenario regulatorio en construcción. Gobiernos de distintas partes del mundo intentan establecer reglas para reducir daños sin limitar una industria que promete elevar la productividad, modificar numerosos empleos y transformar servicios públicos y privados.
Trump también abrió una encuesta en Truth Social para explorar posibles denominaciones alternativas para la inteligencia artificial. Entre las opciones propuestas incluyó conceptos relacionados con una inteligencia “superior”, “extrema” o “suprema”, como parte de su promoción pública de la tecnología y de la revolución económica que, según anticipa, producirá.
