Tokio. La estación ferroviaria de Shinjuku, reconocida como la más transitada del planeta, inició una prueba con robots recolectores de basura para evaluar si la automatización puede reducir la carga del personal de limpieza sin afectar la seguridad ni el desplazamiento de los usuarios.
El proyecto es desarrollado por la compañía ferroviaria JR East en el área del complejo que se encuentra bajo su administración. La empresa incorporó tres contenedores autónomos, cada uno con una altura ligeramente superior a un metro, que circularán por los pasillos para recoger desperdicios y llevarlos hasta los empleados responsables de retirarlos.
Shinjuku recibe más de 2.7 millones de pasajeros por día, un volumen que le ha valido el récord Guinness como la estación de tren con mayor tránsito a escala mundial. La enorme afluencia convierte sus corredores, andenes y accesos en un escenario especialmente exigente para probar equipos capaces de movilizarse de manera independiente.
Una prueba en condiciones de alta circulación
Los robots se desplazan a unos 20 centímetros por segundo, una velocidad moderada que busca facilitar su convivencia con peatones en un entorno donde el flujo de personas puede ser intenso durante gran parte de la jornada. El ensayo se mantendrá hasta finales de noviembre.
Durante ese período, JR East observará la capacidad de los equipos para operar de forma automática y segura en los pasillos subterráneos. Entre los aspectos relevantes figuran la navegación entre viajeros, la detección de obstáculos y el traslado oportuno de los residuos hacia el personal humano.
Shinya Kawamichi, encargado de investigación de la compañía ferroviaria, explicó que la iniciativa permitirá determinar hasta qué nivel esta tecnología puede funcionar sin intervención constante dentro de una instalación tan compleja como Shinjuku. El objetivo inmediato no es sustituir por completo a los trabajadores, sino disminuir las labores repetitivas asociadas al vaciado y transporte de basura.
En la zona gestionada por JR East, los recipientes deben ser vaciados manualmente más de diez veces cada día. Esa frecuencia aumenta la presión sobre las brigadas de limpieza, que también tienen que mantener en condiciones adecuadas un espacio compuesto por dos niveles sobre la superficie y una extensa red subterránea.
Pocos puntos de recolección
A pesar de las dimensiones del complejo y del elevado número de viajeros, la sección administrada por JR East dispone de solo siete lugares para depositar basura y materiales reciclables. La cantidad de papeleras en estaciones japonesas ha disminuido durante los últimos años por motivos vinculados con la seguridad y el mantenimiento de la limpieza.
La escasez de contenedores puede llamar la atención de algunos visitantes extranjeros. Chris Genseliein, un maquinista alemán de 30 años que observó los robots, destacó su apariencia amigable y señaló que suele ser difícil localizar recipientes para desperdicios en las terminales ferroviarias del país.
Sin embargo, usuarios japoneses atribuyen parte del orden característico de estos espacios a una práctica cotidiana: muchas personas guardan los residuos y los llevan consigo hasta encontrar dónde desecharlos, e incluso los trasladan de regreso a sus hogares. Ese comportamiento ayuda a mantener limpias las estaciones pese al reducido número de papeleras.
Los resultados de la prueba permitirán a JR East valorar si los contenedores robotizados pueden integrarse de manera permanente a sus operaciones. Shinjuku ofrece un laboratorio de alta exigencia: si los equipos logran desplazarse con fiabilidad entre millones de pasajeros, la experiencia podría servir como referencia para introducir soluciones similares en otras terminales ferroviarias.
