Shakira inauguró la noche del viernes su primera residencia europea con un concierto en el recinto Iberdrola Music, en Madrid, donde presentó un amplio recorrido por su trayectoria ante un público que esperaba su regreso a España desde hacía ocho años.
La función abrió una serie de 12 presentaciones de “Las mujeres ya no lloran” en la capital española. Cerca de las 8:30 de la noche, la artista colombiana salió a escena en medio de aplausos y gritos de los asistentes, en un estadio marcado por la expectativa generada alrededor de su reencuentro con los seguidores españoles.

Durante aproximadamente dos horas, la intérprete combinó canciones de sus primeras producciones con temas de alcance internacional y lanzamientos recientes. El repertorio incluyó piezas como “Estoy aquí”, “Pies descalzos”, “Antología”, “Whenever, Wherever”, “Ojos así” y “Hips Don't Lie”. También tuvieron espacio “Chantaje”, “Soltera”, “Te felicito” y “Acróstico”.
La puesta en escena estuvo acompañada por bailarines, pantallas gigantes y diferentes recursos visuales. Uno de los momentos destacados ocurrió cuando las cámaras mostraron a Shakira detrás del escenario, mientras se arreglaba frente al espejo de su camerino y cantaba “Chantaje”. Posteriormente regresó a la tarima para interpretar una adaptación en ritmo de salsa.
Mensajes de fortaleza y amor propio
Además de la música, el espectáculo mantuvo como hilo conductor la capacidad de superar momentos difíciles. Shakira agradeció el respaldo recibido en España y compartió reflexiones sobre levantarse después de una caída, aprender de las experiencias y convertir las dificultades personales en una fuente de fortaleza.
Antes de cantar “Soltera”, la artista defendió la posibilidad de disfrutar la vida con independencia del estado civil. Su intervención giró alrededor del amor propio y de la idea de que estar sin pareja puede representar una etapa de crecimiento, en lugar de entenderse como una condición negativa.
Ese enfoque continuó mediante una secuencia proyectada en las pantallas, compuesta por diez principios dirigidos a las llamadas “lobas”. Los mensajes invitaban a hacerse escuchar, tomar decisiones propias y no permitir que otras personas definan el rumbo individual. Luego de la proyección, la cantante volvió al escenario con la figura de un lobo como parte de la escenografía para interpretar “Loba”.
El cierre llegó con su colaboración para las sesiones musicales del productor argentino Bizarrap. La canción fue seguida en voz alta por buena parte del público y puso fin a la primera fecha de una residencia que extenderá la presencia de la colombiana en Madrid durante otros 11 conciertos.

Quejas por el acceso al recinto
Aunque la presentación transcurrió con una recepción entusiasta dentro del estadio, el ingreso generó inconformidad entre algunos asistentes. Videos publicados en redes sociales mostraron largas filas y concentraciones de personas en los alrededores varias horas antes de que comenzara el concierto.
En varias de esas grabaciones se escucharon protestas relacionadas con la organización del acceso. Algunos grupos manifestaron su frustración mientras esperaban entrar, en contraste con el ambiente festivo que posteriormente predominó durante la actuación.
La apertura en Madrid representa una nueva etapa internacional para la gira vinculada al álbum “Las mujeres ya no lloran”. Con la residencia, Shakira apuesta por permanecer varias fechas en una misma ciudad, mientras presenta un montaje que conecta sus primeros éxitos con la producción que ha marcado su etapa artística más reciente.
