SANTIAGO. El proyecto de saneamiento del arroyo Gurabo avanza como una intervención integral dirigida a disminuir la contaminación que desemboca en el río Yaque del Norte, mejorar los servicios básicos y recuperar el entorno de comunidades vulnerables de esta provincia.
La iniciativa, ejecutada por el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa), tiene una proyección cercana al millón de beneficiarios por sus efectos ambientales y sociales. Las autoridades estiman que las obras permitirán eliminar alrededor del 43 % de la carga contaminante que llega al Yaque del Norte a través del arroyo.
Además de su incidencia en uno de los principales ríos del país, el proyecto beneficiará directamente a unas 2,745 familias asentadas en sectores próximos a la ribera. La intervención procura afrontar de manera conjunta problemas históricos relacionados con aguas residuales, inundaciones, falta de agua potable, acumulación de basura y deterioro de los espacios públicos.
Infraestructura sanitaria y control de inundaciones
Los trabajos incluyen la canalización del cauce y la construcción de registros para captar las descargas. También abarcan la instalación de tuberías destinadas a conducir aguas residuales, el revestimiento de cañadas, la colocación de alcantarillas y la ampliación de redes colectoras en los barrios cercanos.
Uno de los cuatro componentes centrales de la intervención es el manejo separado y adecuado de las aguas pluviales y residuales. Con estas labores se busca reducir los vertidos sin tratamiento, facilitar el drenaje durante los períodos de lluvia y limitar los riesgos sanitarios asociados con la exposición de la población a aguas contaminadas.
La iniciativa también prevé llevar agua potable a 19 comunidades que no disponen de un servicio adecuado. A este eje se suma un esquema para el manejo de residuos sólidos, considerado indispensable para evitar que plásticos, escombros y otros desperdicios vuelvan a obstruir el arroyo o terminen en el Yaque del Norte.
Recuperación ambiental y espacios comunitarios
En el ámbito ecológico, el plan incorpora la reforestación de las zonas aledañas, la recuperación del bosque ribereño y medidas de protección para las especies presentes en el área. Estas acciones deberán contribuir a estabilizar el terreno, restaurar el paisaje y crear una franja de protección alrededor del afluente.
La primera etapa comprende un trayecto de 5.2 kilómetros y combina infraestructura sanitaria con áreas para la convivencia. En ese recorrido está prevista la construcción de un parque con cancha deportiva, ciclovía, gimnasio al aire libre, anfiteatro, zona infantil, murales educativos y áreas verdes.
Entre las comunidades incluidas figuran La Javilla-Puchulo, Callejón de la Jaguar, Las Cayenas, Zaida, Las Mercedes, Radio Centro, Los Ciruelos Abajo, La Terraza Abajo, Villa Esperanza, Hoyo de Puchula, Miraflores II, Los Santos Abajo, Los Solares y Hoyo de Bartola.

Coordinación institucional
El diseño del proyecto fue desarrollado mediante consultas con residentes para identificar necesidades y definir medidas vinculadas con la calidad de vida en la zona. En su ejecución participan, junto con Inapa, el Ministerio de la Vivienda y Edificaciones, la Asociación para el Desarrollo de Santiago y la organización Santiago Solidario.
La intervención forma parte del programa Santiago 2025, anunciado por el Poder Ejecutivo como un conjunto de obras para la provincia. Ese plan contempla inversiones superiores a RD$42,000 millones durante un período de cuatro años, de acuerdo con la información oficial.
Con la combinación de saneamiento, abastecimiento de agua, protección ambiental y recreación, las instituciones involucradas plantean transformar el arroyo Gurabo de foco de contaminación y riesgo en un corredor urbano integrado a las comunidades. El desafío posterior será mantener la infraestructura y evitar nuevas descargas y depósitos de residuos en el cauce recuperado.
