Sánchez Ramírez enfrenta el reto de transformar su riqueza minera y agrícola en desarrollo duradero

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Sánchez Ramírez enfrenta el reto de transformar su riqueza minera y agrícola en desarrollo duradero

Sánchez Ramírez dispone de una combinación estratégica de minería, recursos hídricos, producción agropecuaria, inversión y conocimiento, aunque enfrenta el desafío de convertir esas ventajas en empleos, empresas e instituciones capaces de sostener el desarrollo provincial a largo plazo.

Sánchez Ramírez enfrenta el reto de transformar su riqueza minera y agrícola en desarrollo duradero

La provincia, que registró 162,642 habitantes en el Censo de 2022, alberga una de las principales operaciones auríferas de República Dominicana, además de la presa de Hatillo y una amplia tradición en cultivos como arroz, cacao, piña y cítricos. A estas actividades se suma la ganadería, que representa otra vía para ampliar la base productiva territorial.

El peso de la minería, sin embargo, revela una marcada concentración económica. Durante 2023, el oro aportó cerca del 99 % de las exportaciones de Sánchez Ramírez, una proporción que evidencia tanto la importancia de Pueblo Viejo como la necesidad de crear alternativas que reduzcan la vulnerabilidad ante los ciclos de esa industria.

Compras locales y formación empresarial

El impacto de la operación minera no se limita a las ventas al exterior. En 2025, Pueblo Viejo desembolsó RD$40,068.6 millones por concepto de impuestos directos y regalías. Sus adquisiciones a suplidores de la zona alcanzaron US$48.5 millones ese año, mientras que entre enero y mayo de 2026 sumaron otros US$31.6 millones.

Estos flujos representan una oportunidad para que pequeñas y medianas empresas mejoren sus procesos, incorporen estándares de seguridad, profesionalicen su planificación y amplíen su capacidad operativa. Los programas dirigidos a proveedores de Sánchez Ramírez y Monseñor Nouel buscan precisamente que los negocios participantes no dependan exclusivamente de contratos mineros, sino que puedan competir en otros mercados.

Dentro de la iniciativa Nuevos Horizontes, 97 suplidores locales comercializaron bienes y servicios por RD$24.6 millones. Más allá del monto, el valor de este tipo de esquema reside en la transferencia de conocimientos y en la posibilidad de que las compañías locales eleven su productividad para conservar clientes y conquistar nuevas oportunidades cuando cambie el ciclo de la mina.

Diversificación con base en el territorio

La diversificación provincial encuentra una plataforma relevante en el campo. La producción de arroz, cacao, piña y cítricos, junto con la actividad ganadera, ofrece opciones para desarrollar cadenas de valor que incluyan procesamiento, empaque, transporte y comercialización. Esa expansión permitiría que una mayor proporción de la riqueza permanezca en las comunidades.

Sánchez Ramírez enfrenta el reto de transformar su riqueza minera y agrícola en desarrollo duradero

Para lograrlo, no bastaría con aumentar el volumen cosechado. El avance dependerá de mejorar la infraestructura, facilitar financiamiento, elevar la calidad de los productos e incorporar tecnología. También será necesario conectar a productores, cooperativas, universidades, autoridades y compradores para reducir obstáculos y acercar la oferta a mercados nacionales e internacionales.

La presencia de una universidad vinculada a la dinámica provincial puede contribuir mediante investigación aplicada, capacitación técnica y apoyo a emprendimientos. La formación de capital humano resulta especialmente importante para que jóvenes y trabajadores encuentren oportunidades dentro de Sánchez Ramírez y participen en sectores con mayor valor agregado.

El principal desafío consiste en utilizar los ingresos, la demanda y los conocimientos generados actualmente para construir capacidades económicas que continúen operando después de la etapa de mayor actividad minera.

La administración sostenible del agua y de los demás recursos naturales también será determinante. La presa de Hatillo, la agricultura y la minería colocan la gestión ambiental en el centro de cualquier estrategia, debido a que el crecimiento productivo requiere equilibrar inversión, protección de los ecosistemas y solución institucional de eventuales conflictos.

El futuro económico de Sánchez Ramírez dependerá, por tanto, de cuánto pueda transformar su patrimonio natural en autonomía para las familias, competitividad empresarial y fortaleza institucional. La riqueza existente abre posibilidades, pero su permanencia estará definida por las capacidades que la provincia consiga dejar instaladas.

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