La diplomacia dominicana despliega una activa agenda en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, en el marco del debate general de su 81.º período de sesiones. La delegación oficial, encabezada por el presidente de la República, Luis Abinader, concentra sus esfuerzos en reiterar la urgencia de una respuesta coordinada a la crisis haitiana, dinamizar las relaciones comerciales y plantear compromisos estratégicos en materia de salud pública y prevención de emergencias sanitarias.

Desde su juramentación en 2020, el mandatario dominicano ha recurrido al cónclave multilateral de septiembre para exponer las prioridades del país y advertir sobre el deterioro institucional del vecino Estado haitiano. En esta nueva intervención ante el plenario, Abinader retoma el llamado a la comunidad internacional para que mantenga su apoyo sostenido a la estabilización de Haití, insistiendo en la posición que ha sostenido en foros previos de que no existe una alternativa exclusivamente dominicana para resolver el conflicto social y de seguridad que afecta a esa nación.
Seguimiento a una postura sostenida
La presencia del gobernante en la tribuna internacional forma parte de una continuidad discursiva que comenzó de manera telemática durante la pandemia del coronavirus y que, con los años, transitó hacia reclamos concretos sobre gobernabilidad regional y equidad. En sus alocuciones precedentes, Abinader defendió mecanismos de financiamiento para contingencias globales y remarcó la presión que generan los desplazamientos y la violencia fronteriza sobre los servicios públicos dominicanos.
«La República Dominicana insiste ante la comunidad internacional en la necesidad de respaldo efectivo a la pacificación y reconstrucción de las instituciones en Haití.»
Junto a las consideraciones geopolíticas, el presidente incluye en su mensaje aspectos vinculados a la reactivación económica, la atracción de inversiones y los desafíos del comercio exterior en una coyuntura marcada por la incertidumbre financiera y los conflictos armados en distintas partes del mundo.
Liderazgo sanitario y preparación ante pandemias
El programa dominicano en el foro neoyorquino abarca además una relevante dimensión técnica en el área de la salud. El ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, quien ostenta la presidencia de la Asamblea Mundial de la Salud —órgano supremo de la Organización Mundial de la Salud (OMS)—, participa en la Reunión de Alto Nivel sobre Prevención, Preparación y Respuesta a Pandemias.
En este espacio, el funcionario presenta la declaración nacional orientada a robustecer la infraestructura de contingencia médica y compartir las lecciones aprendidas en el manejo de crisis epidemiológicas recientes. La misión de Atallah incluye diálogos bilaterales con autoridades homólogas y el seguimiento a programas contra enfermedades crónicas, accidentes cerebrovasculares, virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y detección oportuna del cáncer de cuello uterino, además de estrategias sobre resiliencia demográfica.
Un escenario internacional cargado de tensiones
La cita de la 81.ª Asamblea General transcurre en un clima diplomático de marcadas discrepancias. Durante las jornadas iniciales, mandatarios de potencias mundiales como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fijaron posturas enérgicas en torno a la seguridad hemisférica, el combate contra las organizaciones del narcotráfico en México, la situación política de Cuba y las advertencias a rivales estratégicos en Medio Oriente.
Frente a este entorno global polarizado, República Dominicana busca preservar un perfil constructivo, afianzando sus alianzas en el sistema interamericano y defendiendo sus intereses soberanos mediante el diálogo multilateral, con el objetivo de garantizar la estabilidad de sus fronteras y propiciar mayores canales de cooperación internacional.
