Santo Domingo. La Dirección Ejecutiva de Tecnificación Nacional de Riego (TNR) entregó certificados de bonificación por RD$14,587,494.82 a 22 productores agrícolas de San José de Ocoa y Peravia, como parte de un programa dirigido a mejorar el uso del agua e incorporar energía solar en las labores de irrigación.
Los recursos fueron canalizados mediante el Fondo de Fomento a la Tecnificación del Sistema Nacional de Riego (Fotesir), instrumento creado para facilitar inversiones que permitan modernizar la producción agropecuaria. Los beneficiarios participaron en convocatorias destinadas a proyectos medianos de la región Sur y a iniciativas fotovoltaicas de alcance nacional.
De la suma concedida, RD$11,630,107.02 serán aprovechados por 17 productores seleccionados dentro de la convocatoria Fotovoltaica Nacional. Otros RD$2,957,387.80 corresponden a cinco agricultores incluidos en el componente para proyectos medianos de la regional Sur.
La distribución muestra que cerca del 80 % del dinero aprobado está vinculado con la incorporación de tecnología solar. El objetivo es que los productores puedan generar parte de la electricidad necesaria para bombear y distribuir el agua, una operación que suele representar una proporción importante de los gastos asociados al riego agrícola.
Energía solar para disminuir costos
Durante la entrega, el director de la TNR, Claudio Caamaño Vélez, indicó que los equipos de riego eficiente y las soluciones fotovoltaicas pueden aliviar los costos operativos de las unidades productivas. También consideró que su utilización favorece una actividad agrícola con mayor capacidad de sostenerse ante condiciones ambientales adversas.
Los paneles solares captan la radiación y la convierten en electricidad para alimentar los sistemas de bombeo. Con ello, las fincas pueden reducir el uso de energía procedente de fuentes convencionales y disponer de una alternativa renovable para trasladar el agua desde los puntos de abastecimiento hasta los terrenos cultivados.
La apuesta tecnológica no se limita a sustituir equipos hidráulicos o renovar tuberías. Según la orientación presentada por la institución, el proceso procura combinar métodos de irrigación que reduzcan desperdicios con herramientas energéticas capaces de mejorar el desempeño económico y ambiental de las explotaciones agrícolas.
Ese enfoque adquiere relevancia en comunidades rurales donde el costo de la electricidad o los combustibles puede dificultar el funcionamiento continuo de las bombas. Cuando ese gasto disminuye, los agricultores cuentan con un margen mayor para mantener sus cultivos, invertir en otras áreas de la finca y enfrentar variaciones en los precios de los insumos.
Reducción de la inversión por tarea
La TNR informó que las bonificaciones otorgadas mediante el Fotesir, junto con el respaldo financiero del programa Bagri-Riego, han contribuido a disminuir el costo promedio de instalación de los sistemas. De acuerdo con los datos divulgados, la inversión por tarea pasó de RD$35,000, cifra registrada en estadísticas del Banco Agrícola, a RD$15,978.41.
La diferencia equivale a RD$19,021.59 menos por cada tarea incorporada a esos mecanismos, una reducción aproximada de 54.3 %. El abaratamiento permite que proyectos de irrigación que podrían quedar fuera del alcance de pequeños y medianos productores tengan mejores posibilidades de ser ejecutados con apoyo público y financiamiento especializado.
Las bonificaciones no representan únicamente una ayuda económica inmediata. Al estar orientadas a infraestructura y equipamiento, buscan generar efectos durante varios ciclos productivos: mayor control sobre la cantidad de agua aplicada, menor exposición a interrupciones energéticas y una planificación más estable de las labores en el campo.
En provincias como San José de Ocoa y Peravia, donde la agricultura constituye una fuente relevante de ingresos y empleo, la disponibilidad de riego influye en el rendimiento de las cosechas. Una administración más precisa del recurso puede disminuir pérdidas y ayudar a preservar las fuentes hídricas, especialmente durante épocas de escasas precipitaciones.
Respuesta frente a sequía y cambio climático
La combinación de irrigación tecnificada y generación fotovoltaica forma parte de las medidas promovidas para enfrentar la sequía y los efectos del cambio climático. La irregularidad de las lluvias obliga a gestionar con mayor rigor el agua disponible, mientras que el incremento de los costos energéticos presiona la rentabilidad de las fincas.
Los sistemas modernos permiten dirigir el agua hacia las áreas y momentos en que los cultivos la requieren, en lugar de mantener esquemas con mayores pérdidas por escurrimiento, evaporación o distribución inadecuada. El resultado esperado es producir utilizando una menor cantidad del recurso, aunque el alcance dependerá del diseño, mantenimiento y manejo de cada instalación.
La energía solar, por su parte, puede complementar esa eficiencia al reducir el gasto asociado al bombeo. La institución sostiene que la articulación de ambas tecnologías mejora la capacidad de adaptación del sector, pues ofrece a los agricultores más herramientas para continuar sus operaciones durante períodos secos o escenarios de mayores costos.
Con estos 22 certificados, el número acumulado de productores que han recibido bonificaciones en distintas regiones del país subió a 178. La cifra supone que, antes de esta jornada, 156 agricultores habían sido incorporados a las convocatorias desarrolladas bajo el esquema de apoyo a la tecnificación.
La entrega en Ocoa y Peravia amplía así el alcance territorial del programa y mantiene el énfasis en inversiones que vinculan productividad, ahorro de agua y fuentes renovables. Para las autoridades, ese conjunto de medidas debe traducirse en fincas más competitivas y mejor preparadas para responder a las transformaciones del clima.
El impacto final de los incentivos estará ligado a la instalación efectiva de los equipos, la capacitación para operarlos y su mantenimiento a largo plazo. La continuidad del acompañamiento técnico será determinante para que la reducción inicial de los costos se convierta en mejoras sostenidas para los productores y en un uso responsable del agua destinada a la agricultura.
