Prince Royce expresó su inconformidad con las nominaciones al Latin Grammy 2026, al considerar que la categoría de Mejor Álbum de Merengue y/o Bachata no cuenta este año con una representación suficiente de la bachata, género dominicano que ha definido gran parte de su carrera artística.

El cantante de origen dominicano divulgó el miércoles 16 de septiembre una carta abierta mediante sus historias de Instagram. En el documento explicó que su planteamiento va más allá de que no fuera escogido “Better Late Than Never”, el proyecto discográfico que realizó junto a Romeo Santos.
Royce reconoció que la selección de candidatos a un premio responde a valoraciones subjetivas y que ningún intérprete puede asumir una nominación como segura. No obstante, sostuvo que una institución adquiere compromisos culturales cuando utiliza el nombre de un género dentro de una categoría oficial.
El reclamo del artista se concentra en la correspondencia que, a su juicio, debe existir entre el nombre de la categoría y el contenido musical de los proyectos seleccionados.
Los cinco discos incluidos en el apartado para la edición de 2026 son “Música Para Bailar”, de Fariana; “Todo Llega”, de Manerra; “No Era El Plan”, de Gabriel Pagán; “Oye Eta Vaina”, de Covi Quintana, y “Chula”, de Techy. Según el análisis expuesto por Royce, ninguno puede ser considerado propiamente un álbum de bachata.
El intérprete estimó que solo una porción reducida de las canciones contenidas en esos trabajos pertenece a ese ritmo. A partir de esa apreciación, preguntó cuál es la presencia real de la bachata en un renglón que menciona expresamente al género junto al merengue.
Defensa de la identidad musical
Royce aclaró que sus observaciones no buscan disminuir el valor del merengue. Por el contrario, describió ese ritmo como una manifestación que también debe recibir respaldo, reconocimiento y protección. Su objeción se dirige al modo en que la Academia Latina de la Grabación habría aplicado el componente correspondiente a la bachata.
Otro eje de su argumento fue la distinción entre la procedencia de los artistas y el tipo de música que interpretan. A su entender, la presencia de dominicanos entre los nominados no equivale necesariamente a que la bachata esté representada, pues la nacionalidad y el género musical son elementos diferentes.

El artista recordó que la bachata atravesó durante décadas un proceso de rechazo social en República Dominicana antes de alcanzar aceptación masiva y proyección internacional. En ese sentido, defendió su condición de expresión cultural con historia, códigos sonoros e identidad propios, y no únicamente como una etiqueta utilizada en un premio.
La posición de Royce encontró respaldo en el productor artístico Luis Medrano, quien elevó el tono del cuestionamiento al señalar que la Academia debería ofrecer disculpas a República Dominicana. Su reacción sitúa la controversia en un plano de reconocimiento a uno de los principales patrimonios musicales del país.
Debate sobre los criterios de selección
El pronunciamiento abre nuevamente la discusión sobre la conveniencia de mantener unidos el merengue y la bachata en un mismo apartado, así como sobre los criterios empleados para determinar cuándo una producción discográfica puede competir dentro de ese renglón.
La bachata ha desarrollado durante las últimas décadas un mercado internacional impulsado por figuras dominicanas y artistas de la diáspora. Royce y Romeo Santos figuran entre sus exponentes de mayor alcance, con propuestas que han incorporado elementos contemporáneos sin abandonar la base rítmica del género.
Hasta el momento reseñado, el reclamo se concentra en exigir que la denominación de la categoría tenga una traducción concreta en la lista de aspirantes. Para Royce, mencionar la bachata sin seleccionar al menos una producción centrada en ella deja incompleta la representación cultural que el apartado promete ofrecer.
