PARÍS. Una colección de objetos personales de Brigitte Bardot fue adjudicada por 953,531 euros durante una concurrida subasta celebrada este lunes en la capital francesa, donde recuerdos de la antigua estrella del cine despertaron el interés de más de 3,000 postores de diferentes partes del mundo.

La venta, organizada por la casa Millon en el Hôtel Drouot, se extendió durante cerca de nueve horas y concluyó con la colocación de los 285 lotes disponibles. El resultado confirmó el atractivo que conserva la figura de Bardot, convertida en uno de los principales símbolos culturales de Francia durante la segunda mitad del siglo XX.
El catálogo reunió joyas, prendas de vestir, fotografías, dibujos, muebles y otros artículos de uso personal. Gran parte de las piezas procedía de propiedades relacionadas con la actriz y cantante en Saint-Tropez, localidad de la costa mediterránea estrechamente asociada con su vida pública, y de su residencia en París.
Un brazalete supera ampliamente su estimación
Uno de los momentos más destacados de la jornada se produjo con la adjudicación de un brazalete de oro adornado con dijes. Aunque los especialistas habían calculado inicialmente un valor de entre 800 y 1,200 euros, la pieza terminó vendiéndose por 56,932 euros, una cifra muy superior a las previsiones.
El resultado del brazalete reflejó la importancia que los compradores concedieron a la procedencia de los artículos. Más allá de su valor material o artístico, las pertenencias ofrecían una conexión directa con Bardot y con la imagen que proyectó durante su trayectoria en el cine, la música y la moda.
También generó especial atención un autorretrato realizado por la propia artista, que alcanzó los 39,720 euros. A su vez, un dibujo del reconocido ilustrador francés Jean-Jacques Sempé, centrado en la repercusión pública de Bardot, fue adjudicado por 25,156 euros.
Interés internacional por la figura francesa
La participación de miles de personas y la venta de la totalidad del inventario evidenciaron el alcance internacional de la actriz, quien dejó la pantalla hace décadas, pero continúa siendo una referencia de la cultura popular francesa. Los montos comunicados por la firma organizadora incluyen los gastos asociados con cada adjudicación.
Bardot alcanzó notoriedad mundial como actriz en las décadas de 1950 y 1960, período en el que se consolidó como un ícono cinematográfico y de estilo. Su presencia también se extendió a la música y a la fotografía, mientras su imagen era reproducida ampliamente en revistas, afiches y campañas alrededor del mundo.
Tras alejarse de la actuación, la francesa concentró buena parte de su actividad pública en la defensa de los animales. Esa etapa amplió el perfil de una personalidad que pasó de ocupar un lugar central en el entretenimiento europeo a ser reconocida por su activismo.
Las piezas subastadas permitieron recorrer distintas facetas de esa trayectoria. Los objetos domésticos mostraron aspectos de su vida privada, mientras las fotografías, obras gráficas, prendas y alhajas remitieron a la construcción de una figura artística que trascendió las salas de cine.
El balance final, cercano al millón de euros, situó la subasta entre las ventas recientes más llamativas de recuerdos vinculados con celebridades francesas. La competencia por determinados lotes y el hecho de que ninguno quedara sin comprador confirmaron que el legado de Bardot mantiene una sólida demanda entre coleccionistas y admiradores.
