SANTO DOMINGO. Las nóminas del Congreso Nacional correspondientes a agosto incluyen a 65 familiares de diputados y senadores, una práctica que vuelve a colocar bajo escrutinio los criterios utilizados para contratar personal en las dos cámaras legislativas.

El hallazgo se produjo al comparar los registros salariales del Senado y de la Cámara de Diputados con los vínculos familiares consignados por los congresistas en sus declaraciones juradas de patrimonio. El cruce permitió identificar parientes de 53 diputados y seis senadores en puestos de asistencia y apoyo institucional.
Los familiares aparecen asignados tanto a oficinas de los propios legisladores como a despachos de otros congresistas y dependencias administrativas de las sedes legislativas. Los salarios registrados oscilan entre RD$27,500 y RD$118,000 mensuales, dependiendo de la función y el lugar de trabajo.
Hijos y hermanos encabezan la lista
En la Cámara de Diputados fueron identificados 57 parientes: 30 hijos, 19 hermanos, cuatro cónyuges, tres padres y una madre. Entre las posiciones ocupadas se encuentran las de asistente legislativo, secretario, chofer y mensajero interno.
En el Senado figuran ocho familiares vinculados a seis representantes provinciales. Ese grupo está compuesto por cinco hermanos, dos hijos y un padre, según los datos obtenidos mediante la revisión de las nóminas y los documentos patrimoniales.
Las cifras indican que cerca de uno de cada cuatro miembros de la Cámara de Diputados cuenta con al menos un familiar dentro de la estructura laboral del Congreso. La proporción refleja el alcance de una modalidad de contratación que, aunque no está expresamente impedida por una norma específica, genera cuestionamientos sobre imparcialidad y uso de recursos públicos.
Directivos y voceros también tienen parientes
Entre los casos señalados se encuentran integrantes de la dirección de la Cámara Baja. La vicepresidenta del órgano, Dharuelly D’Aza, tiene a un hermano en la nómina, mientras que la secretaria del bufete directivo, Eduviges “Leyvi” Bautista, registra a su padre.
La situación también alcanza a representantes de bloques partidarios. El vocero de la Fuerza del Pueblo, José David Báez Reinoso, tiene a una hija vinculada laboralmente al Congreso, y la portavoz del Partido de la Liberación Dominicana, Ydenia Doñé, cuenta con un hermano en los registros de empleados.
La presencia de familiares no constituye por sí sola una infracción bajo el marco vigente, debido a que no existe una prohibición legal o una resolución congresual que impida de forma general a los legisladores promover la contratación de parientes. Sin embargo, la práctica abre un debate ético por la influencia que pueden ejercer los congresistas sobre la selección del personal pagado con fondos públicos.
El tema también plantea interrogantes sobre la existencia de concursos, perfiles profesionales, mecanismos de evaluación y controles para evitar conflictos de interés. La discrecionalidad para conformar equipos de apoyo puede dificultar la determinación de si una designación respondió a méritos laborales o al vínculo familiar con una autoridad electa.
La información disponible no establece que los empleados identificados incumplan sus responsabilidades ni que carezcan de preparación para los cargos asignados. El cuestionamiento se concentra en el procedimiento de ingreso y en la ausencia de reglas uniformes que separen las decisiones administrativas de las relaciones personales.
El caso coloca nuevamente en agenda la necesidad de fortalecer la transparencia interna del Poder Legislativo. Una eventual regulación tendría que precisar límites, excepciones, procesos de selección y consecuencias para los funcionarios que intervengan en nombramientos donde exista parentesco directo.
Mientras no se adopten disposiciones específicas, la contratación de familiares continuará situada en una zona permitida por falta de prohibición expresa, pero sometida al escrutinio público por sus implicaciones para la ética, la igualdad de oportunidades y la confianza ciudadana en el Congreso Nacional.
