Natalia Peralta Rincón convierte el baile, la ciudad y la memoria en materia poética

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Natalia Peralta Rincón convierte el baile, la ciudad y la memoria en materia poética

La escritora Natalia Peralta Rincón encuentra en los instantes cotidianos el punto de partida para explorar la memoria, la imaginación y los matices que suelen pasar inadvertidos. Esa mirada atraviesa su primer poemario, Un beso es un mango con lengua, publicado en 2026 por el sello Maresía.

La obra reúne poemas precedidos por pequeños textos que explican o recrean la circunstancia que los inspiró. Estas introducciones funcionan como umbrales para entrar en cada pieza y permiten seguir el recorrido emocional de la autora, quien organizó el volumen con una lógica cercana a la de un álbum musical.

Peralta Rincón pensó especialmente en las transiciones y en el vínculo entre un poema y el siguiente. En lugar de presentar textos aislados, procuró construir una experiencia continua, en la que cada momento dialogara con los demás y aportara una tonalidad distinta al conjunto.

Entre Sevilla y Santo Domingo

La autora reparte su vida entre Sevilla y Santo Domingo, aunque durante los últimos ocho años ha permanecido principalmente en la ciudad española. Allí conoció los encuentros de poesía oral conocidos como poetry slams, realizados en bares y centros culturales, donde varios participantes recitan ante una audiencia.

Natalia Peralta Rincón convierte el baile, la ciudad y la memoria en materia poética

La experiencia representó un cambio en su relación con sus propios textos. Antes de subir a esos escenarios, parte de su producción permanecía guardada en notas personales o aparecía ocasionalmente en sus redes sociales. La lectura pública la llevó a enfrentar el temor escénico y a descubrir otra dimensión de la poesía: la que surge del contacto directo con quienes escuchan.

Aunque estos encuentros incluyen una competencia, Peralta Rincón los entiende principalmente como espacios para compartir la palabra. La presencia del público, la voz y el cuerpo transformó su manera de aproximarse a la escritura y amplió las posibilidades expresivas de poemas que inicialmente habían sido concebidos en privado.

Su vocación literaria se manifestó desde la infancia, en un hogar donde los libros y las historias tenían un lugar relevante. El deseo de escribir apareció incluso antes de que desarrollara un hábito constante de lectura. Su madre insistía en que la formación de una autora también dependía de leer ampliamente, una enseñanza que terminó incorporándose a su trayectoria.

Una escritura que nace del movimiento

Peralta Rincón trabaja diversos géneros y formatos, entre ellos la prosa, los guiones y los encargos profesionales. Esas labores responden a rutinas, horarios y disciplina. La poesía, en cambio, requiere para ella un estado diferente: tranquilidad, música, caminatas y tiempo disponible para observar sin una finalidad inmediata.

El baile ocupa un lugar central en ese proceso creativo. A través del movimiento, la escritora recupera la conexión con el cuerpo, las calles y las personas que la rodean. Esa apertura sensorial puede convertirse luego en una imagen, una frase o el germen de un poema.

Natalia Peralta Rincón convierte el baile, la ciudad y la memoria en materia poética

En su universo literario, la naturaleza se mezcla con escenarios urbanos. Flores, paseos, clubes de jazz, ciudades y pistas de baile aparecen como elementos de una misma realidad. Lo íntimo no queda separado del espacio público, sino que se alimenta de encuentros, desplazamientos y escenas aparentemente menores.

Otro de sus intereses es la frontera cambiante entre lo vivido y lo inventado. La autora parte de que los recuerdos no son registros exactos, pues las personas interpretan el pasado, completan sus vacíos y anticipan posibilidades. Desde esa perspectiva, la ficción también interviene en la forma en que cada individuo organiza su propia historia.

Un beso es un mango con lengua propone, así, una pausa frente a la velocidad cotidiana. Al recuperar episodios breves y convertirlos en lenguaje, Peralta Rincón invita a observar de nuevo aquello que parecía conocido. Su poesía nace de salir, caminar, bailar y convivir, pero también del ejercicio de regresar a esos momentos para descubrir lo que no fue visible la primera vez.

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