La Organización Miss Universo informó que las candidatas de seis países del Sudeste Asiático no podrán participar en la edición número 75 del certamen, programada para el 24 de noviembre en Puerto Rico. La decisión afecta a las representantes de Tailandia, Indonesia, Vietnam, Malasia, Singapur y Laos.

El organismo atribuyó la exclusión a acuerdos que considera carentes de validez y que estarían relacionados con el empresario tailandés Nawat Itsaragrisil, propietario de Miss Grand International y responsable de la franquicia de Miss Universo en Tailandia. Los concursos nacionales de los seis territorios señalados fueron organizados o se encontraban bajo la gestión del empresario.
La medida se produce en medio de una confrontación entre los grupos que comparten la propiedad de la marca internacional. Desde enero de 2024, la empresa está dividida en partes iguales entre Legacy Holding, vinculada al mexicano Raúl Rocha Cantú, y JKN Global Group, encabezada por la empresaria tailandesa Jakkaphong “Anne” Jakrajutatip.
Conflicto por contratos y manejo financiero
De acuerdo con la posición divulgada por Miss Universo, una revisión de los convenios vinculados a Itsaragrisil concluyó que esos documentos no otorgan derechos válidos sobre las franquicias nacionales involucradas. La organización sostuvo que tomará acciones por las vías jurídicas disponibles ante lo que interpreta como una intervención perjudicial para su imagen institucional.
El nuevo episodio surgió después de que Itsaragrisil afirmara que Puerto Rico habría pactado un desembolso de 8.7 millones de dólares para recibir el concurso. Según su versión, la operación estaría asociada a una cuenta bancaria que forma parte de las diferencias entre los propietarios. La organización rechazó esa información financiera y cuestionó públicamente su veracidad.
En el centro de la controversia también figura el supuesto nombramiento del empresario tailandés como director ejecutivo de una división oriental de Miss Universo. Esa designación, fechada el 31 de julio, no habría sido reconocida por el sector occidental de la compañía, lo que profundizó las dudas sobre quién tiene autoridad para firmar contratos y conceder franquicias.
El anuncio del cargo apareció previamente en el portal oficial de Miss Universo y fue reproducido en sus cuentas de X y Facebook. Sin embargo, no se publicó de la misma manera en Instagram y TikTok, una diferencia que dejó en evidencia la falta de coordinación entre las facciones que manejan los canales institucionales de la marca.
Una disputa que afecta la competencia
Las tensiones entre los accionistas ya habían quedado expuestas durante el certamen anterior, celebrado en Tailandia, cuando ambas partes emitieron declaraciones contradictorias. El conflicto aumentó desde julio de este año y ahora tiene consecuencias directas para las aspirantes seleccionadas o en proceso de selección en los países excluidos.
La decisión supone un golpe para una región con fuerte presencia en los concursos internacionales de belleza. Tailandia, Indonesia, Vietnam, Malasia, Singapur y Laos cuentan con audiencias activas y estructuras nacionales que movilizan patrocinadores, medios y seguidores alrededor de sus candidatas.
Hasta el momento, no se ha informado de un mecanismo alternativo que permita a las delegadas competir mediante nuevas franquicias antes de la gala. Tampoco se ha precisado si la exclusión será definitiva o podría cambiar en caso de que las partes alcancen un acuerdo contractual antes de noviembre.
Mientras Puerto Rico avanza como sede de la edición conmemorativa, la organización enfrenta el reto de resolver su estructura de mando y proteger la credibilidad del concurso. La controversia traslada una disputa corporativa al escenario competitivo y deja a seis delegaciones fuera del evento, al menos bajo las condiciones actuales.
