Jóvenes petromacorisanos desarrollan empaque inteligente para reducir pérdidas de alimentos

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Jóvenes petromacorisanos desarrollan empaque inteligente para reducir pérdidas de alimentos

SANTO DOMINGO. Un equipo de tres jóvenes de San Pedro de Macorís desarrolló un sistema de empaque inteligente que procura disminuir las pérdidas de alimentos perecederos durante su transporte y distribución. La iniciativa, denominada Trace-ON, integra biosensores capaces de identificar señales de deterioro o alteración sin depender de conexión a internet.

El proyecto es encabezado por Karen Sánchez Vásquez, de 19 años, estudiante de Bioquímica en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (Unphu). Junto a ella trabajan Felipe Álvarez, alumno de Ingeniería Mecatrónica en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm), y Francisco Vásquez, estudiante de Contabilidad.

La propuesta obtuvo el primer lugar en la categoría “Idea aprobada” del concurso República de Ideas, donde sus integrantes presentaron los avances de una tecnología dirigida inicialmente a la cadena agroalimentaria dominicana. El reconocimiento representa un impulso para un proyecto que todavía se encuentra en proceso de desarrollo y validación.

Jóvenes petromacorisanos desarrollan empaque inteligente para reducir pérdidas de alimentos

Monitoreo durante la distribución

Trace-ON está concebido como una herramienta logística para carnes, pescados, leche y productos lácteos. Sus sensores, incorporados al propio empaque, recopilan indicadores físicos, químicos y biológicos relacionados con el estado de los alimentos, lo que permitiría advertir cambios relevantes mientras la mercancía avanza por la cadena de suministro.

La información generada busca facilitar decisiones oportunas por parte de productores, transportistas y exportadores. Así, una empresa podría detectar condiciones inadecuadas durante el traslado, intervenir antes de que se pierda un lote completo y mejorar el control sobre mercancías especialmente sensibles a variaciones de temperatura, manipulación o tiempo de almacenamiento.

El equipo aclara que la solución no pretende reemplazar las pruebas especializadas realizadas en laboratorios. Su función sería ofrecer una señal inmediata para fortalecer la supervisión cotidiana, prevenir fallas y orientar acciones antes de que los productos lleguen al consumidor o deban ser descartados.

Biomaterial elaborado con residuos agrícolas

Otro componente de la propuesta es el uso de material biodegradable producido a partir de residuos de musáceas, entre ellas el plátano y el banano. Esta característica suma un enfoque de aprovechamiento de desechos agrícolas a la vigilancia de los alimentos, con la intención de reducir tanto las mermas productivas como el impacto ambiental de los empaques.

Según los cálculos preliminares de los creadores, la aplicación del sistema tendría potencial para disminuir hasta un 40 % del desperdicio dentro de la agroindustria nacional. Esa estimación deberá comprobarse conforme avance la implementación, pero muestra el alcance que el grupo atribuye a la tecnología frente a las pérdidas posteriores a la cosecha.

La idea nació durante el proceso de formación científica de Sánchez Vásquez, quien inicialmente tenía interés en trabajar con biorreactores. El estímulo de un docente para revisar investigaciones recientes y concentrarse en problemas concretos llevó a la estudiante a orientar sus conocimientos hacia una necesidad vinculada con la conservación y distribución de productos.

Un equipo con perfiles complementarios

Dentro de Trace-ON, Sánchez Vásquez ocupa la dirección ejecutiva y figura como titular de la invención. Álvarez se encarga de las operaciones, mientras Vásquez administra las finanzas y los asuntos internos. La combinación de bioquímica, mecatrónica y contabilidad permite abordar la iniciativa desde sus dimensiones científica, técnica y empresarial.

Aunque la primera etapa está enfocada en alimentos, los jóvenes contemplan adaptar el sistema a otros mercados que requieren controles rigurosos. Entre las posibilidades futuras figuran productos farmacéuticos, pinturas, recubrimientos, vinos y aceites de alta gama, cuya calidad también puede verse afectada por las condiciones de almacenamiento y transporte.

El reto inmediato será convertir el prototipo en una solución escalable, validar su desempeño en escenarios reales y establecer alianzas con actores productivos. De superar esas fases, Trace-ON podría aportar una herramienta local para modernizar la logística de perecederos y fortalecer el aprovechamiento de la producción agroindustrial dominicana.

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