Fondos de pensiones respaldan proyectos para construir más de 13,000 viviendas

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Fondos de pensiones respaldan proyectos para construir más de 13,000 viviendas

Los recursos administrados por el sistema dominicano de pensiones están ampliando su participación en el sector inmobiliario mediante inversiones superiores a RD$3,500 millones, destinadas al desarrollo de más de 13,000 viviendas en distintos puntos del país. De ese total, sobre 1,800 unidades ya fueron concluidas y se encuentran en proceso de entrega a sus adquirientes.

La iniciativa procura aumentar las posibilidades de que los trabajadores afiliados puedan comprar una vivienda, en un contexto marcado por una elevada demanda habitacional y por las dificultades que enfrentan numerosas familias para obtener financiamiento a plazos y condiciones compatibles con sus ingresos.

Los proyectos respaldados con estos recursos están distribuidos en el Distrito Nacional, Los Alcarrizos, Santo Domingo Norte, Santo Domingo Este, Santiago e Higüey. La ubicación incluye zonas de alta concentración poblacional y demarcaciones que durante los últimos años han registrado un crecimiento sostenido de nuevos desarrollos residenciales.

Inversión mediante el mercado de valores

El mecanismo no supone la entrega directa de los ahorros previsionales a los afiliados. Las administradoras de fondos de pensiones canalizan parte de los recursos hacia fondos de inversión que, a su vez, financian proyectos inmobiliarios estructurados bajo las reglas del mercado de valores y el régimen aplicable al sistema previsional.

Este modelo busca conectar capital de largo plazo con obras que también requieren períodos prolongados para su planificación, construcción, comercialización y financiamiento. Por esa razón, las autoridades consideran que el desarrollo habitacional guarda relación con la naturaleza de las inversiones realizadas por los fondos de pensiones, cuyos compromisos se extienden durante décadas.

La participación del ahorro previsional en estos instrumentos también pretende diversificar las alternativas disponibles para las AFP, mientras aporta recursos al sector de la construcción. Ese vínculo puede favorecer la ejecución de proyectos, la generación de empleos y el movimiento de actividades asociadas, siempre sujeto a las exigencias de seguridad, rentabilidad y supervisión que corresponden a los fondos de los trabajadores.

El presidente Luis Abinader ha señalado que la administración gubernamental procura extender el acceso a viviendas de bajo costo. De acuerdo con los datos divulgados por el Poder Ejecutivo, más de 500,000 personas han solicitado respaldo a través de programas públicos dirigidos a facilitar la compra de una casa.

La cantidad de solicitudes refleja la magnitud del reto habitacional y la necesidad de combinar subsidios, inversión privada y crédito hipotecario. Aunque la construcción de nuevas unidades incrementa la oferta disponible, el acceso efectivo depende igualmente del precio final, la capacidad de pago de los hogares, el monto requerido para el inicial y las condiciones de los préstamos.

Créditos con tasa fija de largo plazo

Como parte de las alternativas presentadas, los afiliados podrán optar por financiamientos con tasa fija durante un período de hasta 25 años para adquirir unidades pertenecientes a proyectos que cuenten con la acreditación inmobiliaria viBIENda. La facilidad será ofrecida por el Banco de Ahorro y Crédito Banfondesa, a partir de un acuerdo con la Sociedad Administradora de Fondos de Inversión Pioneer.

La solución está vinculada al Fondo de Impacto Social I, administrado por AFI Pioneer, y fue dada a conocer durante la Expo Mercado de Valores 2026. Sus promotores la presentan como una vía para convertir el crecimiento del mercado de capitales y del sistema previsional en opciones concretas de financiamiento para las familias.

Una tasa fija a largo plazo permite que el comprador conozca con mayor previsibilidad el costo financiero acordado, reduciendo la exposición a variaciones periódicas en los intereses. Sin embargo, la aprobación de cada préstamo dependerá de los procesos de evaluación crediticia y de los requisitos establecidos por la entidad financiera.

La acreditación viBIENda busca identificar desarrollos que incorporen criterios relacionados con sostenibilidad, calidad de vida, condiciones del entorno, acompañamiento a los residentes y formación de comunidad. El planteamiento procura que la evaluación de los complejos no se limite a la edificación de las unidades, sino que considere también la experiencia de quienes las ocuparán y la permanencia de su impacto social.

El uso del mercado de valores para estructurar proyectos inmobiliarios abre, además, la posibilidad de crear instrumentos que aporten liquidez a bancos y asociaciones de ahorros y préstamos. Con más recursos de largo plazo, estas entidades pueden diseñar créditos hipotecarios con vencimientos más amplios, una condición importante para distribuir el pago de una vivienda durante períodos compatibles con la vida laboral del comprador.

Reto de convertir inversión en acceso real

La inversión anunciada representa un avance en la movilización de capital institucional hacia la vivienda, pero su impacto deberá medirse por la cantidad de familias que finalmente logren adquirir y conservar sus inmuebles. También será relevante conocer los precios de las unidades, la proporción destinada a viviendas de bajo costo y los criterios utilizados para seleccionar a los beneficiarios.

Otro aspecto clave será la transparencia sobre el desempeño de las inversiones, debido a que se trata de recursos vinculados al ahorro para el retiro. Los proyectos deberán procurar retornos adecuados para los fondos y, al mismo tiempo, cumplir los objetivos inmobiliarios y sociales bajo los cuales fueron estructurados.

Con más de 13,000 unidades proyectadas y al menos 1,800 terminadas o en fase de entrega, el esquema coloca al sistema de pensiones como una fuente relevante de financiamiento para la expansión residencial. La combinación de fondos de inversión, acreditación de proyectos y préstamos de hasta 25 años plantea una nueva ruta para atender parte de la demanda, aunque su alcance dependerá de que las condiciones finales resulten asequibles para los trabajadores.

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