El dominicano Elvys Nicanor Núñez Valerio admitió ante un tribunal federal de Pensilvania su participación en una red dedicada a engañar a personas de edad avanzada en Estados Unidos para obtener dinero en efectivo, informó la Fiscalía federal.
Núñez Valerio, de 33 años y residente en Perth Amboy, Nueva Jersey, se declaró culpable el 14 de septiembre de un cargo de conspiración para el lavado de dinero. La admisión fue presentada ante la jueza federal Nora Barry Fischer, de acuerdo con la información ofrecida por el fiscal Troy Rivetti.
Las autoridades estadounidenses sostienen que el acusado integraba una estructura vinculada con el fraude conocido como la “estafa de los abuelos”. El esquema, según los documentos judiciales, era dirigido desde República Dominicana y tenía como blancos principales a adultos mayores.

Así funcionaba el engaño
El método comenzaba con llamadas en las que miembros de la organización fingían ser nietos u otros parientes de las víctimas. Durante la conversación, alegaban encontrarse en una emergencia y solicitaban una suma considerable con carácter urgente.
La presión emocional era una pieza central del fraude. Al creer que ayudaban a un familiar en dificultades, las personas contactadas accedían a preparar el efectivo siguiendo las instrucciones recibidas. De esa manera, los responsables evitaban inicialmente operaciones bancarias que pudieran despertar sospechas o ser bloqueadas.
Después de convencer a las víctimas, la estructura coordinaba la recogida del dinero en sus propias viviendas. Para ello utilizaba conductores de servicios de transporte, quienes recibían instrucciones para buscar los paquetes y llevarlos a otros participantes del entramado.
De acuerdo con el expediente, Núñez Valerio recibía fondos trasladados por esos conductores. Su función incluía procesar el efectivo para ocultar su origen ilícito y enviar una parte de las ganancias obtenidas hacia territorio dominicano.
Expuesto a una pena de hasta 20 años
La acusación por conspiración para lavar dinero contempla una pena máxima de 20 años de prisión. Sin embargo, la sentencia definitiva dependerá de las normas federales aplicables, los detalles establecidos en el proceso y la valoración que realice el tribunal.
La declaración de culpabilidad representa el reconocimiento formal de responsabilidad por parte del imputado y evita que ese cargo sea discutido en un juicio. Las autoridades no precisaron en la información divulgada la fecha en que será dictada la condena.
El caso pone nuevamente bajo atención una modalidad delictiva que explota los vínculos familiares y la vulnerabilidad de los envejecientes. Estas operaciones suelen dividir las tareas entre quienes realizan las llamadas, quienes organizan el retiro del efectivo y quienes reciben, movilizan o intentan legitimar el dinero.
También evidencian el alcance transnacional de este tipo de fraude, pues la captación de las víctimas, el movimiento de los fondos y la dirección de la estructura pueden desarrollarse en distintos países. En este expediente, los fiscales vincularon las actividades realizadas en Estados Unidos con una operación manejada desde República Dominicana.
Las autoridades estadounidenses recomiendan a los adultos mayores verificar directamente con otros familiares cualquier llamada sobre una supuesta emergencia antes de entregar dinero. También aconsejan desconfiar de solicitudes que exijan actuar de inmediato, mantener el asunto en secreto o entregar efectivo mediante intermediarios.
