Las investigaciones en torno al violento asalto perpetrado en la residencia del merenguero Julián Oro Duro, ubicado en Santo Domingo Este, alcanzaron un momento definitorio tras la entrega formal de uno de los señalados en el hecho criminal donde perdió la vida Zeneida Socorro Castillo, esposa del artista. El caso ha conmocionado a los círculos artísticos y sociales del país debido a los niveles de agresividad registrados en la escena.
El presunto partícipe, identificado como Kevin Daniel Germán Troncoso, de 23 años, se entregó a las autoridades policiales en horas de la madrugada, luego de que las fuerzas del orden emitieran una orden de arresto público y difundieran su identidad. La entrega se concretó con el acompañamiento de parientes y un comunicador, luego de intensas horas de seguimiento por parte de los investigadores asignados al suceso.
De acuerdo con testimonios aportados por el entorno familiar de las víctimas, Castillo mantenía estrictas medidas de cautela antes de franquear la entrada a personas extrañas en su vivienda. Las circunstancias previas al crimen apuntan a que la víctima conocía con antelación al sospechoso, a quien llegó a prepararle y ofrecerle una limonada poco antes de que iniciara la agresión mortal acaecida en horas de la tarde del domingo 20 de septiembre.
Reclamo de justicia exhaustiva y preservación de implicados
Frente a este avance en las indagatorias, el abogado representante de la familia del cantante, Cándido Simó, solicitó formalmente a los organismos persecutores no conformarse con la judicialización de un único participante. El profesional del derecho subrayó la imperiosa necesidad de que el Ministerio Público no dé por concluido el expediente de manera precipitada ni recurra a medidas inmediatas para dar respuesta superficial al clamor público, sino que identifique a la totalidad de las personas involucradas.
Simó argumentó que resulta fundamental garantizar la vida e integridad física de los presuntos involucrados bajo arresto. Desde la perspectiva jurídica de la defensa, el testimonio del detenido constituirá una pieza probatoria determinante para esclarecer la cadena de mando del ataque, corroborar si existieron autores intelectuales detrás de la agresión y determinar quiénes facilitaron o planificaron la irrupción en el domicilio del músico.
El jurista recalcó que mantener con vida a los acusados garantiza la viabilidad del proceso y permite llegar a los verdaderos responsables.
Durante los intercambios con su representante legal, el merenguero detalló los instantes de zozobra vividos en el interior de su casa. Según los relatos, uno de los agresores vociferaba de manera reiterada la orden de acabar con su vida mientras le propinaba golpes contundentes en diversas partes del cuerpo. Como consecuencia del severo maltrato, Julián Oro Duro permanece internado en un centro de salud bajo estrecha vigilancia médica, enfrentando la seria posibilidad de perder la visión en un ojo, sumado al profundo impacto emocional provocado por el deceso de su cónyuge.
Por otro lado, la representación jurídica rechazó de plano las conjeturas que circulaban en algunos sectores respecto a la supuesta participación del propio artista en el ataque, tachando tales imputaciones de malintencionadas frente al duelo de la familia. Al mismo tiempo, la defensa elevó un llamado enérgico a la Procuraduría General de la República para que se abra una indagatoria rigurosa sobre la difusión no autorizada de fotografías y evidencias del crimen, una práctica que vulnera la intimidad de los afectados y entorpece las garantías del debido proceso.
