HIGÜEY, La Altagracia. — Las prolongadas interrupciones del servicio eléctrico mantienen bajo presión a residentes y pequeños comerciantes de varios sectores de este municipio, donde dirigentes comunitarios reportan cortes de hasta 16 horas, averías frecuentes y demoras en la atención de reclamaciones.
Los apagones afectan actividades cotidianas y negocios que necesitan energía continua, entre ellos colmados, panaderías y salones de belleza. La falta de electricidad dificulta la conservación de alimentos y bebidas, limita el uso de equipos y obliga a incurrir en gastos adicionales para mantener las operaciones. En los hogares, la oscuridad nocturna también genera preocupación por la seguridad.

Ciro Valdez, dirigente comunitario de Higüey, explicó que algunas interrupciones anunciadas para mantenimiento, adecuación del cableado u otras intervenciones pueden comenzar alrededor de las 9:00 de la mañana y extenderse hasta entrada la tarde. A esos trabajos programados se suman fallas imprevistas que, según indicó, dejan sectores sin energía durante la noche.
Entre las comunidades señaladas por presentar inconvenientes recurrentes figuran Villa Guerrero, Villa María, Villa Cerro, Los Morales, Elio María Montás, La Pangola y Cerro Lindo. Los reportes incluyen problemas en transformadores y sobrecargas asociadas al crecimiento de la cantidad de viviendas conectadas a la red.
Comerciantes calculan pérdidas
Para los establecimientos de menor tamaño, cada hora sin electricidad supone un riesgo económico. Los productos refrigerados pueden dañarse y determinados servicios quedan paralizados. Cuando los cortes se prolongan, los propietarios deben recurrir a plantas eléctricas o inversores, siempre que tengan capacidad para adquirirlos y cubrir el costo del combustible y el mantenimiento.
Los representantes comunitarios sostienen que algunos transformadores instalados no responden a la demanda actual. De acuerdo con Valdez, cuando los equipos colapsan se realizan reemplazos o reparaciones, pero en ciertos casos la capacidad disponible vuelve a resultar insuficiente, lo que provoca que la falla se repita.
El dirigente también cuestionó la velocidad de respuesta frente a averías ocurridas durante la noche. Aseguró que, después de registrar una reclamación, algunas comunidades esperan al menos un día por una solución y, en ocasiones, permanecen hasta 48 horas sin suministro.
A juicio de las organizaciones barriales, la situación se complica por la ausencia de un mecanismo directo y constante de comunicación con la Empresa Distribuidora de Electricidad del Este (Edeeste). Los comunitarios reclaman información más precisa sobre las inversiones previstas, la duración de las obras y el alcance de las intervenciones en cada circuito.
Edeeste cita obras y sobrecargas
La distribuidora atribuye parte de las interrupciones registradas en Higüey a sobrecargas y averías, así como a trabajos de construcción de nuevos circuitos. También ha relacionado los cortes con intervenciones en subestaciones y la sustitución de líneas, labores orientadas a reforzar la infraestructura eléctrica de la zona.
Sin embargo, desde las comunidades plantean que los trabajos deben estar acompañados de avisos oportunos y cronogramas claros. Entienden que conocer con anticipación los horarios permitiría a las familias y a los comerciantes adoptar medidas para proteger electrodomésticos, inventarios y equipos de trabajo.
Francisco Javier Pérez González, presidente de la Junta de Vecinos Lucha y Desarrollo de Los Ríos de Anamuya, figura entre los representantes que han alertado sobre las interrupciones en su entorno. Los reclamos de ese sector se suman a los de otros barrios del municipio, en momentos en que el crecimiento residencial y comercial eleva la demanda sobre las redes existentes.
Las organizaciones comunitarias piden una solución estructural que incluya transformadores con capacidad adecuada, mantenimiento preventivo y brigadas disponibles para responder con mayor rapidez. Mientras avanzan las obras anunciadas, hogares y negocios continúan expuestos a pérdidas, cambios en sus rutinas y largos períodos sin electricidad.
