Abinader respalda laboratorio compartido de semiconductores tras desarrollo de microchip en la PUCMM

3 min de lectura
Abinader respalda laboratorio compartido de semiconductores tras desarrollo de microchip en la PUCMM

El presidente Luis Abinader expresó su respaldo a la creación de un laboratorio de semiconductores que podría ser utilizado de manera compartida por universidades dominicanas, luego de que la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) presentara un microchip desarrollado por integrantes de su comunidad académica.

La iniciativa pretende fortalecer la capacidad nacional para investigar, diseñar y validar circuitos integrados, además de preparar profesionales en un sector considerado estratégico por el Gobierno. El planteamiento fue presentado durante la actividad “STEM Transforma RD: Innovación para construir el futuro”, celebrada en Santo Domingo.

El dispositivo constituye el primer microchip universitario dominicano, de acuerdo con la información divulgada durante el encuentro. En su desarrollo participaron profesores, estudiantes y egresados de la PUCMM, quienes trabajaron en las diferentes etapas técnicas, desde la definición de la arquitectura electrónica y el diseño digital hasta la simulación y comprobación de su funcionamiento.

Una vez completada esa fase en República Dominicana, el circuito fue convertido en una pieza física de silicio mediante un proceso industrial realizado en el extranjero. Esa ruta permitió trasladar una propuesta académica del entorno digital a un componente fabricado que posteriormente pudo ser sometido a validación.

Formación para una industria estratégica

Abinader vinculó el proyecto con los esfuerzos oficiales para incorporar al país a la cadena internacional de semiconductores. Esa política fue declarada prioridad nacional mediante el Decreto 324-24 y se articula a través de la Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores, conocida como Enfis.

El mandatario consideró que la investigación científica y tecnológica forma parte esencial de la misión universitaria. A su juicio, iniciativas de esta naturaleza fortalecen a las comunidades académica, estudiantil y científica, mientras crean condiciones para que República Dominicana participe en actividades productivas de mayor complejidad.

También sostuvo que el desarrollo de capacidades en esa área coincide con la Meta 2036, orientada a duplicar el tamaño de la economía dominicana. La apuesta gubernamental contempla una mayor presencia de industrias con valor agregado, la incorporación de nuevas tecnologías y la generación de puestos de trabajo con mejores niveles salariales.

El jefe de Estado felicitó al equipo responsable del circuito y destacó el acompañamiento de especialistas internacionales. Señaló, además, que los proyectos científicos demandan un uso eficiente de los recursos, pero sus resultados también dependen de la constancia, la cautela, la disciplina y el tiempo necesario para superar cada etapa.

Abinader aseguró que su administración mantendrá el apoyo a programas de investigación y preparación tecnológica con potencial para elevar la competitividad. El laboratorio propuesto por la PUCMM tendría un alcance interuniversitario, por lo que podría facilitar el acceso a equipos, conocimientos y prácticas especializadas que individualmente resultan costosos para las instituciones.

Del diseño local a la fabricación en silicio

El rector de la PUCMM, reverendo padre Secilio Espinal, afirmó que República Dominicana dispone de una base técnica, científica y tecnológica sobre la cual puede construir destrezas más avanzadas. Planteó que el desafío consiste en transformar esos conocimientos en capacidad para diseñar soluciones propias y atender necesidades productivas concretas.

Espinal explicó que la concepción y la verificación del microchip estuvieron a cargo de miembros de la universidad, mientras que su fabricación en silicio se ejecutó a través de infraestructura industrial internacional. Este esquema es habitual en el sector, donde los equipos de diseño pueden operar en un país y contratar plantas especializadas para la manufactura física.

El proceso representa una experiencia formativa para estudiantes y docentes porque integra competencias de electrónica, programación, simulación, verificación y análisis. Asimismo, acerca a los participantes a los procedimientos utilizados en una industria global cuyos componentes están presentes en vehículos, teléfonos, computadoras, equipos médicos, sistemas de comunicaciones y maquinaria.

El próximo paso anunciado por la academia es desarrollar una nueva generación de circuitos con capacidad de procesamiento neuronal. Con esa línea de trabajo, la PUCMM procurará explorar tareas de inteligencia artificial ejecutadas directamente en el hardware, una modalidad que puede reducir tiempos de respuesta y el movimiento de datos hacia plataformas externas.

La posibilidad de efectuar determinadas operaciones desde el propio componente resulta relevante para dispositivos que necesitan actuar rápidamente o funcionar con recursos limitados. Sin embargo, el proyecto se encuentra en una fase de investigación y deberá atravesar etapas adicionales de diseño, fabricación, pruebas y evaluación antes de alcanzar aplicaciones más amplias.

Acreditaciones para cuatro ingenierías

Durante la jornada también se informó que los programas de Ingeniería Civil, Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Mecánica obtuvieron acreditaciones de ABET, organización internacional que evalúa carreras universitarias vinculadas a ingeniería y tecnología. Estas certificaciones se agregan a la que ya tenía Ingeniería Industrial y de Sistemas.

Con las nuevas incorporaciones, la PUCMM suma cuatro programas de ingeniería acreditados conforme a estándares internacionales. La universidad presentó estos resultados como parte del fortalecimiento de su oferta académica y de su interés en formar profesionales capaces de desenvolverse en entornos técnicos cada vez más exigentes.

El proyecto del microchip, el laboratorio compartido y las acreditaciones convergen en un objetivo: ampliar el capital humano disponible para sectores tecnológicos de alta especialización. La entrada del país a la industria de semiconductores, no obstante, requerirá continuidad en la formación, vínculos entre universidades y empresas, inversión en infraestructura y cooperación internacional.

El anuncio marca un primer avance académico, pero no implica que República Dominicana ya disponga de una planta para fabricar chips. Por ahora, el principal logro consiste en haber completado localmente el diseño y la verificación de un circuito, utilizando servicios industriales externos para convertirlo en silicio. La propuesta del laboratorio busca que esa experiencia pueda crecer y extenderse a otras instituciones del sistema universitario.

ETIQUETAS:
Comparte este artículo